Sales de Baño
Estas sales de baño están elaboradas con una mezcla equilibrada de sulfato de magnesio, sal marina, bicarbonato de sodio y aceites esenciales. Su combinación favorece la relajación, el bienestar general y el cuidado de la piel, convirtiéndolas en un producto ideal para rituales de descanso y autocuidado.
Descripción
Estas sales de baño están elaboradas con una mezcla equilibrada de sulfato de magnesio, sal marina, bicarbonato de sodio y aceites esenciales. Su combinación favorece la relajación, el bienestar general y el cuidado de la piel, convirtiéndolas en un producto ideal para rituales de descanso y autocuidado.
¿Para qué sirven las sales de baño?
En general, las sales de baño ayudan a relajar el cuerpo y la mente, calmar tensiones musculares, favorecer la circulación y proporcionar una experiencia aromática revitalizante. También contribuyen a suavizar la piel y estimular una sensación de bienestar integral.
Componentes y sus beneficios
Sulfato de Magnesio (Sales de Epsom)
Contribuye a relajar los músculos, disminuir tensiones y reducir la sensación de cansancio corporal. El magnesio es conocido por apoyar procesos de recuperación muscular y promover una sensación profunda de descanso.
Sal Marina
Aporta minerales naturales que ayudan a revitalizar la piel, mejorar la circulación y favorecer la eliminación de toxinas. Su textura suave también contribuye a una experiencia terapéutica en el baño.
Bicarbonato de Sodio
Actúa como suavizante natural para la piel, ayuda a equilibrar el pH y contribuye a reducir irritaciones leves. Además, potencia la sensación de limpieza y frescura durante el baño.
Aceites Esenciales
Aportan las propiedades aromaterapéuticas del producto. Dependiendo del aceite o combinación utilizada, pueden brindar efectos relajantes, energizantes, equilibrantes o refrescantes. También aportan un aroma natural y agradable que mejora la experiencia del baño.
Modo de uso
En un recipiente con agua tibia (entre 36–39°C). Agrega dos cucharaditas de la sal y mezcla hasta que se disuelvan completamente. Sumerge los pies durante 15–20 minutos, respira profundo para aprovechar los aromas relajantes.